Desde la irrupción de , permite a sus ingenieros ahorrar una media de seis horas semanales y al resto de empleados unas cinco horas por semana.
Aunque los objetivos principales del proyecto eran la seguridad y la flexibilidad, Cisco ha descubierto una tercera ventaja: con un coste mensual por usuario de unos 10 dólares, el asistente interno resulta más económico que varias soluciones de IA comerciales disponibles en el mercado, señala Namineni.
Mitigar los riesgos de la IA
La herramienta, disponible para los empleados desde 2024, contaba con más de 96.000 usuarios en el primer trimestre de 2026 y una tasa de adopción del 90%. Según encuestas internas, el 79% de los empleados considera que el asistente les ahorra tiempo, el 72% afirma que aumenta su productividad y el 71% destaca que mejora la calidad de su trabajo.
Por ejemplo, Cisco asegura que la herramienta ha acelerado el desarrollo de software al ayudar a los programadores a detectar pequeños errores y generar pruebas unitarias.
Namineni y su equipo han impulsado la adopción del asistente mediante la incorporación continua de nuevas funciones, dotándolo de más capacidades que algunas soluciones comerciales.
Los empleados pueden compartir entre sí instrucciones o prompts de IA a través de la plataforma y gestionar tareas de recursos humanos, como solicitar vacaciones, sin necesidad de acceder a otros servicios. El asistente también permite cargar conjuntos de datos propietarios en carpetas seguras de OneDrive para proyectos personalizados e incorpora capacidades de RAG (Retrieval Augmented Generation) como servicio, lo que facilita consultas seguras sobre documentos y metadatos internos de Cisco.
El proyecto se basa en una arquitectura de microservicios que permite integrar rápidamente nuevas aplicaciones de IA. Cisco presenta el asistente como un compañero de trabajo digital y visualiza un futuro en el que cada empleado disponga de un equipo virtual de agentes de IA.
La próxima evolución
Namineni prevé incorporar nuevas funcionalidades, entre ellas agentes personalizados que asistan de forma permanente a cada empleado.
Estos agentes podrían conectarse al correo electrónico y a las cuentas de Webex Meetings de los usuarios y realizar acciones en su nombre, siempre con autorización. Por ejemplo, podrían clasificar automáticamente los correos electrónicos según su prioridad.
También considera que estos asistentes asumirán más tareas de recursos humanos y finanzas, permitiendo que los empleados se concentren en actividades de mayor valor.
Sin embargo, los usuarios mantendrán el control, subraya. “No estoy preparado para renunciar al 100% del control salvo en actividades de bajo valor, donde podría aceptar algún error, porque la IA se equivoca”, afirma Namineni. “Nuestro reto es cómo aprovechar esta capacidad, limitarla a los casos de uso donde pueda realizar la mayor cantidad de trabajo posible y, al mismo tiempo, mantener siempre a las personas supervisando el proceso”.
Además del premio CIO 100, el proyecto ha recibido otros reconocimientos. Según Amy Loomis, vicepresidenta de soluciones para el puesto de trabajo de la consultora IDC, el asistente puede servir de modelo para otras grandes empresas que quieran fomentar un uso seguro de la IA entre sus empleados.
Seguir la lógica
Loomis afirma que otras organizaciones pueden adoptar la lógica del enfoque, aunque no necesariamente replicar la misma infraestructura tecnológica de Cisco. La arquitectura utilizada —que incluye integración de múltiples modelos, orquestación híbrida multicloud, RAG como servicio y microservicios— responde a la escala y capacidad de ingeniería de Cisco.
Sin embargo, las decisiones de fondo son acertadas, sostiene. Las compañías deberían proporcionar a sus empleados un entorno interno y gobernado para utilizar IA antes de que prolifere el uso de herramientas no autorizadas; evitar la fragmentación mediante una interfaz inteligente unificada; implantar controles de acceso que mantengan la responsabilidad humana sobre las acciones de la IA; y presentar la IA como una herramienta que amplía el alcance y la calidad del trabajo de los empleados.
La innovación de Cisco reside en la forma en que todos los componentes trabajan conjuntamente como un sistema, explica Loomis. Elementos como los flujos RAG, el acceso a GPT-4o, la integración con OneDrive o las arquitecturas de microservicios están disponibles en otros entornos, pero Cisco ha logrado combinarlos en una única plataforma. “Lo menos habitual es reunir todo esto dentro de un entorno gobernado por la propia empresa, con controles explícitos sobre los datos, en lugar de enviar las consultas de los empleados a servicios externos de IA donde la información sensible puede acabar formando parte de conjuntos de entrenamiento públicos”, añade.
Loomis destaca especialmente la función My Projects, que permite a los empleados cargar conjuntos de datos propietarios en carpetas seguras de OneDrive para realizar consultas y respuestas personalizadas.
Según explica, este enfoque proporciona a los trabajadores las capacidades que necesitan y evita que recurran a herramientas externas no autorizadas. La analista también elogia la estrategia de Cisco de presentar la IA como una capa de ampliación de las capacidades humanas. “Dar a cada empleado acceso a un conjunto de herramientas de IA adaptadas a su puesto y contexto de trabajo es tanto una decisión de gestión del cambio como una decisión tecnológica”, relata. “Las organizaciones que presentan la IA de esta manera, como una herramienta que potencia lo que los empleados pueden hacer en lugar de sustituir la forma en que trabajan, suelen lograr una adopción más amplia porque reducen la resistencia que habitualmente ralentiza su despliegue”.
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